MORHUILLA: Viaje camino al fondo del mar

Morhuilla es una península y a la vez una pequeña caleta artesanal  de no mas de 30 pescadores; un lugar de llegada de productos del mar y sobretodo un punto de encuentro de pescadores artesanales mapuche, lo que le otorga un elemento de textura y cercanía muy consistente a toda la experiencia. Su disposición y trazado lo hacen de mucho interés para el turista, pues permite acercarse y participar de una manera natural en sus actividades. Morhuilla es una península de la comuna de Lebu, nace de la transformación que sufrió una antigua isla luego del terremoto, que la transformó de isla en la península que es hoy. El lugar es un espacio estratégico que ha sido de antaño usado por la cultura mapuche y por ende, aún poseedor de las narraciones lafkenche que la convierten en un lugar de alto interés cultural. Por otra parte, la larga playa que parte desde Morhuilla hasta Quidico -¡mas de 40 km de extensión!-  fue sitio de numerosos naufragios e hitos naturales y culturales que entregaran un sinfín de oportunidades y actividades a los turistas. Finalmente, la comunidad de pescadores allí instalada posee una rica cultura viva asociada a la pesca artesanal, que permite entregar experiencias muy activas además de productos de mar, y es lugar donde, además, uno de los gestores de la comunidad ha creado y sostenido un pequeño pero interesante espacio–museo donde ha ido exponiendo gran parte de los hallazgos locales en arqueología y cultura mapuche.  El gestor y sostenedor es básicamente   un pescador mapuche y amante de la historia y cultura local. Solo la persistencia de su empeño en sostener el dicho espacio–museo, es la mejor evidencia de un prototipo del compromiso y pasión con lo que se hace, lo cual constituye de por sí en un activo muy importante. Aunque en general la experiencia deberá desarrollar más el componente humano en temas centrados, por ejemplo en senderos guiados, cultura local, interpretación, gestión, etc., sin embargo una incursión personal por el paraje resulta invaluable,  por lo sugestivo que despierta la potencia reunida de  estímulos naturales en la memoria antigua del visitante.

El tipo de experiencia que nos brinda Morhuilla

Poder tener la experiencia de pisar el lecho que no ha mucho ha sido  marino, es en verdad una oportunidad geológica y existencial  que se nos pueda presentar todos los días. Porque los recientes terremotos elevaron la placa  del fondo del mar y la puentearon al nivel y en  conexión con la playa,  dejando de ser una isla.  Ver la historia geológica del mar, en un simple pero singular paseo, llena el alma de preguntas y de visiones allegadas de golpe a la arcaica memoria de nuestra especie sapiens, la misma  que  hace millones de años habría dejado las aguas.  Porque no ha mucho, precisamente Morhuilla era una pequeña isla frente a la playa, hacia donde viajaban los pescadores. Aunque todavía en ella se puede vivir en pleno la faena del pescador. Hoy podemos cruzar y sentir la textura de lo que antes fue fondo de mar y sin miedo caminar sobre él, sobre los dominios del “espíritu dueño  del mar” o del ngenlafken. Desde aquí podemos dirigir la orquesta de las olas, mezclando las reales con las imaginarias, aquellas que antes cubrían tu camino. Entonces imaginarás en directo los naufragios, bastándote el asomo de algún resto que  el mar te descubre en los días de marea baja. Acompañando los pasos de un lugareño, junto con descubrir la cultura mapuche-lafkenche,  podemos descubrir naufragios  y por cierto conocer la historia de los primeros pueblos de la costa en un museo de la comunidad; además  escuchar los cantos que hablan de la historia y relajarse como nunca antes sobre toda la extensión inmensa de una playa descomunal, casi como guardada en secreto por el mar y la gente, justo y en exclusiva  para  quien la visita.